| RETROSPECTIVA
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| Siempre vuelvo la mirada al norte |
| cuesta abajo, de mano izquierda |
| Por donde se ingresa a las sensaciones |
| (aún y menos mal) no fiscalizadas |
| por las aduanas de la razón |
| sostengo a los recuerdos o viceversa. |
| Merlo; un lugar instalado en las |
| alturas de algún otro lugar; el |
| feliz repertorio de verdes campos |
| y agudas montañas titilando |
| constelaciones en un cielo azul |
| merecido. Definitivamente; el |
| reinado de los soles, el jardín |
| privado de sencilleces, y por |
| supuesto el prontuario más elevado |
| Puede que sea la casita del alma; |
| o el sitio donde confluyen la |
| fascinación y los gratos instantes |
| que siempre vuelven, se ha |
| convertido en ese latir que escapando |
| lejos; por el aire, nos pertenece. |
| Disgregándose con la sabiduría que |
| no hubiéramos esperado llevarnos |
| tatuada la piel con cada historia que |
| iba cambiando con el reloj |
| disfrazándonos de buenos y malos. |
| Concretando la espesura de la |
| compañía; empeñamos muchos |
| veranos y años para soportar los |
| otoños, el invierno y la primavera |
| Nuestro gran fogón era Merlo. Donde |
| dábamos los mayores conciertos de lágrimas |
| En tiempos que la sensibilidad se comportaba |
| terrible y que a pesar de la primitiva |
| tristeza nos valieron cientos de boletos de |
| ida y vuelta. Volviéndonos; ubicadas |
| frente al sur; volviéndola mirada |
| hacia el Norte. |
| Sin pretensiones previas; una sola vez nos |
| bastó para regresar siempre. Porque |
| aquella vez habíamos accedido al |
| lugar correcto. Donde una pasión |
| puede levantarnos de un golpe o |
| mantenernos en movimiento. |
¡ARCHÍVESE !
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| A nadie en el mundo se le ocurra |
| escaparse del todo a este lugar como |
| tampoco quedarse para siempre. |
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Astor |